La economía de Estados Unidos ha crecido un 2,1%, contrario a pronósticos reservados de los especialistas. Se espera que la temporada de compras navideñas sea relativamente saludable dado el sólido crecimiento del empleo y el gasto del consumidor.
Un informe reveló que Estados Unidos afronta una robusta recuperación económica que impulsará a los sectores manufactureros, agrícolas y de distribución de todo el mundo. [Archivo]

MIAMI, FLORIDA - Hace un año, el gobierno de Estados Unidos se vio obligado a cerrar la mayor parte de su economía para hacer frente a la pandemia del coronavirus. En abril de 2020, se registraba una tasa de desempleo del 14,8%, una cifra nunca vista antes desde 1948.

Una parte importante de la población estadounidense se quedaba sin empleo, sin fecha de regreso y con un panorama financiero incierto. Los principales organismos internacionales ya pronosticaban que esta situación sería estacional y que tan pronto como se recuperara la normalidad, las previsiones mejorarían.

Un año después, con una vacuna en marcha y la implementación de varios programas de ayudas federales, con cheques de estímulo y préstamos, el escenario es mucho más optimista.

Así lo concluyó la firma británica Oxford Economics que señaló en un informe que el país norteamericano afronta una robusta recuperación económica que impulsará a los sectores manufactureros, agrícolas y de distribución de todo el mundo.

“La vigorosa actividad de servicios de marzo ha preparado el escenario para una sólida expansión en el segundo trimestre”, explica el economista principal de la firma financiera encargada del estudio, Oren Klachkin, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters.

En su opinión, la rápida distribución de la vacuna en todos los segmentos de población, la reapertura y la expansión fiscal ha permitido que “todas las piezas para una recuperación más rápida de los servicios estén encajando”.

El FMI también respalda la recuperación económica

Por su parte, Alex Segura, reconocido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como uno de los analistas y periodistas económicos con mayor proyección en todo el mundo, reafirma ese dato con un informe que publica este martes ese organismo internacional y que sitúa a Estados Unidos a un ritmo de crecimiento muy superior a lo que se había pronosticado.

“La robusta recuperación económica de Estados Unidos en 2021 llevará al país a crecer en más de un 6 por ciento este año, según varios cálculos. Por ejemplo, el FMI ha estimado en su último informe de perspectivas globales, que Estados Unidos se expandirá un 6,4%, elevando su previsión en 1,3 puntos porcentuales en tan solo tres meses, desde enero”, indicó en una entrevista a la Voz de América.

Estos datos, a juicio del analista Segura, arrojan cierto optimismo a los mercados financieros ya que la economía podría colocarse en niveles pre-pandémicos en pocos meses.

“Estados Unidos no crece por encima del 6% anual desde la década de 1960 y este ritmo hará que, según el FMI, la economía estadounidense recupere su nivel anterior a la pandemia en la primera mitad de 2021”, comenta el experto económico, que recientemente publicó un trabajo sobre tecnologías financieras para el FMI.

En esa línea, el Dr. Rafael Marrero, economista y experto en programas federales, subrayó a la VOA que “la economía estadounidense ha estado en repunte desde el año pasado” y considera que esto “es el resultado de una política proactiva que comienza en la pasada administración con el Cares Act”, es decir, con la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica que permitió a los estadounidenses recibir los cheques de estímulo y a las empresas a acogerse a préstamos con condiciones muy ventajosas.

El impacto de los cheques de estímulo

El experto consultado por la VOA defiende que los cheques de estímulo tienen un impacto directo en el consumo de Estados Unidos, tal y como revela el informe difundido por Oxford Economics. “Ese dinero impactó a lo que es el sector de consumo, y recordemos que más del 60% de la economía estadounidense se basa en el consumo de bienes y servicios”, subrayó.

“Las personas han salido a comprar electrodomésticos, algunos han saldado sus cuentas de tarjetas de créditos, han mejorado su puntaje de crédito y luego han vuelto a consumir más bienes y servicios con esa liquidez que trae este dinero”, agregó al respecto Marrero, que en el pasado ha trabajado como gerente de programas para América Latina para el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Buenas perspectivas en el empleo

Además de estos pronósticos positivos, la economía estadounidense empieza a vislumbrar una salida después de que la semana pasada se confirmase la creación de 916.000 nuevos puestos de trabajo en el país, una cifra que no se registraba desde el mes de agosto cuando empezó a reactivarse la economía tras el paro por la crisis del COVID-19.

“Se crearon más de 900.000 empleos en el mes de marzo y eso es producto del efecto cumulativo de toda una serie de medidas, algunas de carácter proteccionista que ha implementado el estado para salvar la economía”, explicaba Marrero.

Esas medidas se han podido llevar a cabo gracias a la ejecución de inversiones a un interés muy bajo, con préstamos para pequeños negocios con buenas condiciones, a través de programas como el Plan de Protección de Nómina (PPP en inglés) que benefició a más de 3.5 millones de pequeñas y medianas empresas.

“No hay que confiarse”

Sin embargo, Marrero advierte que “hay que tener cuidado” ante esta situación y no confiarse porque igualmente se está dando un escenario financieramente complejo y “desproporcional”.

“La chequera está bajando y lo que tenemos ahora es una situación casi de alarma roja porque la relación entre el Producto Interior Bruto y la deuda pública es bastante desproporcional ya que estamos a más del 140% de lo que producimos como república”, comentó.

Efecto contraproducente

En ese sentido, el economista y experto en programas federales, advierte que se puede un efecto contraproducente fruto de las ayudas que se dan a la población. “Hay empresas que no logran conseguir empleados porque se desincentiva la participación laboral a través de programas del seguro por desempleo, donde se le paga por no regresar al trabajo”, decía Marrero en tanto que se puede dar que un segmento poblacional prefiera seguir recibiendo ayudas del gobierno en vez de trabajar de nuevo.  

“Lamentablemente hay quién necesita la ayuda porque no tiene empleo, pero hay quienes se recuestan de eso para no regresar y reincorporarse a la fuerza laboral”, manifiesta.

Esta tendencia puede tener consecuencias negativas en el costo de vida en tanto que se necesita pagar más salario a las personas como incentivo laboral.

“Los productos de la canasta básica del hogar de personas trabajadoras se podrían encarecer porque el costo de la adquisición de mano de obra subiría ya que hay que pagar más dinero a las personas para incentivarlas a trabajar”, añadía sobre eso.

El proyecto de Biden y la crítica de los republicanos

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ya ha presentado un ambicioso plan de infraestructura de dos billones de dólares con el objetivo de reconstruir la economía estadounidense.

El proyecto debe recibir la luz verde tanto del Congreso como del Senado, por lo que se va a necesitar el apoyo de por lo menos nueve senadores republicanos.

La propuesta ha recibido críticas de legisladores republicanos, como el líder de la oposición en la Cámara Alta, Mitch McConell, que señaló que el proyecto incluye “más dinero prestado y aumentos masivos de impuestos en todas las partes productivas de nuestra economía”.  

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