WASHINGTON D.C. - ¿Una oportunidad para ganar espacios o un costo político? El 21 de noviembre, se llevarán a cabo elecciones regionales en Venezuela, de acuerdo con el recién nombrado Consejo Nacional Electoral.

Si bien Washington ha insistido en que la solución a la crisis política venezolana debe surgir desde adentro y apoyada por los propios venezolanos, según expertos, la oposición se debate entre participar en unos comicios que podrían ampliarle el terreno, o por el contrario, los pone en el papel de fichas de un juego ya establecido por el presidente Nicolás Maduro.

Para el presidente de la encuestadora venezolana Datanálisis, José Gil Yepes, el nuevo CNE “es mucho mejor que lo que hemos tenido en 15 años porque si bien no cumple con el requisito institucional de que todos sean independientes. Sin embargo, todos tienen un currículo bastante respetable desde distintos puntos de vista, pero un currículo transparente, que hace que este consejo electoral pueda atraer más confianza entre los electores e incremente la disposición a votar”.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Datanálisis, el 47,2% de quienes se identifican con la oposición estarían dispuestos a votar en un proceso electoral. Un porcentaje -aseguran- podría aumentar tras la renovación del nuevo CNE.

Según Yepes, la oposición debe centrarse y presentarse a las regionales para lograr ganar espacios políticos en el país, ahora en manos de Nicolás Maduro.

“Si por abstenerse hubiese una probabilidad real de que el gobierno cambiase, los actores de oposición que quieren que el gobierno cambie podrían tener esa ruta. La realidad es que el Gobierno ha seguido allí, y por otro lado nosotros hemos seguido cediendo espacios a través de la abstención, sin poder cambiar el Gobierno, aseguró en entrevista con la Voz de América.

Sin embargo, para el economista de entorno Antonio Acosta, bajo el recién renovado Consejo Nacional Electoral “cualquier persona que se lance o se sume al circo electoral es sencillamente parte del juego”, pues según el analista, “unas elecciones son libres o no, un árbitro electoral es neutral o no lo es. Tú no tienes unas elecciones medio libres, un árbitro medio imparcial porque sino no tienes ni árbitro ni elecciones libres”.

En 2017, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, nombró a cuatro ex candidatos oficialistas a gobernadores, que perdieron las elecciones, como “protectores" de las entidades ganadas por la oposición. Algo que fue calificado como un organismo paralelo, dispuesto por el Ejecutivo, para seguir controlando la gobernanza en dichas regiones.

“¿Es que acaso en las gobernaciones y las alcaldías que estuvieron en manos de la oposición por muchos años, la inflación, el desempleo, el abuso a los derechos humanos era distinto a las alcaldías en manos del chavismo? No porque esas alcaldías y gobernaciones son solo una pantomima administrativa”, considera el economista de entorno Acosta.

Mientras tanto, Estados Unidos insiste en que los comicios deben ser libres y democráticos, a pesar del nuevo CNE.

Durante su audiencia de confirmación ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Brian A. Nichols, el nominado por el presidente Joe Biden al cargo de subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, afirmó que Washington seguirá presionando hasta lograr un cambio político en Venezuela.

“Esto es algo que tenemos que seguir impulsando agresivamente, que es presionar al régimen de Maduro hacia unas elecciones libres y justas”, dijo Nichols al ser interrogado por los senadores.

A principios de mayo, y tras casi dos décadas sin cambios, el Gobierno de Venezuela renovó a la autoridad nacional electoral del país. Sin embargo, la elección de los cinco rectores electorales, dos de ellos presuntamente independientes y tres vinculados al chavismo, podría no cumplir con las expectativas de la Administración Biden.

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